ESQUEMA DEL TEMA
1. CARACTERÍSTICAS GENERALES DE LA LITERATURA
MEDIEVAL
2. GÉNEROS LITERARIOS DE LA EDAD MEDIA
2.1. LA LÍRICA MEDIEVAL
2.1.1.
LA LÍRICA ARÁBIGO-ANDALUZA
2.1.2. LA LÍRICA GALLEGO-PORTUGUESA
2.1.3. LA LÍRICA CATALANO-PROVENZAL
2.1.4. LA LÍRICA TRADICIONAL CASTELLANA
2.2. EL MESTER DE JUGLARÍA.
LA ÉPICA MEDIEVAL
2.3. EL MESTER DE CLERECÍA.
GONZALO DE BERCEO Y JUAN RUIZ EL ARCIPRESTE DE HITA
2.4. LA PROSA CASTELLANA HASTA
EL SIGLO XV
2.4.1. ALFONSO X EL SABIO
2.4.2. DON JUAN MANUEL
1.
CARACTERÍSTICAS GENERALES DE LA LITERATURA
MEDIEVAL
Las
características generales a las que responden las obras literarias de la Edad
Media son las siguientes:
a)
La importancia de la transmisión oral:
Gran parte de la literatura se difundía mediante la recitación, dado que la
población era analfabeta en su mayoría.
b)
El
carácter anónimo de sus autores: Al principio, sobre todo,
la literatura surge de la colectividad y luego va siendo modificada por los
juglares o quienes la transmiten.
c)
La finalidad didáctica o moralizante: La
influencia religiosa determina que, en muchos casos, la literatura se utilice
para influir en los oyentes. Otras veces, la literatura sirve de propaganda de
los valores de un rey o de un pueblo, como ocurrirá con los cantares de gesta.
d)
El uso del verso: Hasta bien entrada la
Edad Media (siglo XIV), el verso será el modo usual de escribir, dada su
facilidad para la recitación.
2.
GÉNEROS LITERARIOS DE LA EDAD MEDIA
A
continuación vamos a abordar las principales manifestaciones literarias de la
Edad Media intentando clasificar, cada una de ellas, en los géneros literarios
dominantes en la época.
2.1.
LA LÍRICA MEDIEVAL
Una
parte importante de la lírica primitiva de la Península se ha perdido debido a
su carácter oral, aunque sabemos que existió una importante tradición lírica.
El estudio de la lírica medieval la vamos a llevar a cabo según las zonas en
las que aparecieron dichas manifestaciones y se llevó a cabo su difusión.
2.1.1. La lírica arábigo andaluza
En
este caso tenemos que destacar las jarchas
que son cancioncillas de carácter popular que aparecían al final de la última
estrofa de los poemas árabes llamados moaxajas.
Numerosas
jarchas están compuestas en la lengua mozárabe (lengua que hablaban los
cristianos que estaban en la zona de al-Andalús).
Su
forma era la de una cuarteta (cuatro versos), con rima en los pares, aunque
también se puede manifestar de otras formas.
En
cuanto a su temática suele ser el lamento de una mujer por la ausencia de su
amado (lo llama “amigo”) con exclamaciones de dolor.
Jarcha en mozárabe:
¡Tant' amáre, tant' amáre, habib, tant' amáre! Enfermaron uelios gaios, e dolen tan male. |
Traducción al castellano:
¡Tanto amar, tanto amar, amigo, tanto amar! Enfermaron unos ojos antes alegres y ahora duelen tanto. |
2.1.2. La lírica gallego-portuguesa
La
composición más importante de la lírica gallego portuguesa es la cantiga. Destacan las cantigas de amigo
con una temática muy parecida a las jarchas.
Ondas do mar de Vigo,
Se uistes meu amigo.
E ay Deus, se uerrá cedo.
Ondas do mar leuado,
se vistes meu amado.
E ay Deus, se uerrá cedo.
Se uistes meu amigo,
o por que eu sospiro.
E ay Deus, se uerrá cedo.
Se uistes meu amado,
por que ei gran coidado.
E ay Deus, se uerrá cedo.
(traducción)
Olas del mar de Vigo,
¿habéis visto a mi amigo?
Y, ¡ay Dios, si vendrá pronto!
Se uistes meu amigo.
E ay Deus, se uerrá cedo.
Ondas do mar leuado,
se vistes meu amado.
E ay Deus, se uerrá cedo.
Se uistes meu amigo,
o por que eu sospiro.
E ay Deus, se uerrá cedo.
Se uistes meu amado,
por que ei gran coidado.
E ay Deus, se uerrá cedo.
(traducción)
Olas del mar de Vigo,
¿habéis visto a mi amigo?
Y, ¡ay Dios, si vendrá pronto!
Olas del mar airado,
¿habéis visto a mi amado?
Y, ¡ay Dios, si vendrá pronto!
¿Habéis visto a mi amigo,
por el que yo suspiro?
Y, ¡ay Dios, si vendrá pronto!
¿Habéis visto a mi amado,
el que me inquieta tanto?
Y, ¡ay Dios, si vendrá pronto!
2.1.3. Lírica catalano-provenzal
Está
escrita en provenzal. Sus manifestaciones más importantes son: la cansó, la albada y la pastorela.
Es
cantada por los trovadores y en ella se desarrolla el conocido amor cortés.
Lo dous cossire
que.m
don'Amors soven,
dona, .m
fai dire
de vos
maynh ver plazen.
Pessan
remire
vostre
cors car e gen,
cuy ieu
dezire
mais que
no fas parven.
E sitot me
desley
per vos,
ges no.us abney,
qu'ades
vas vos sopley
ab fina
benevolensa.
Dompn'en
cuy beutatz gensa,
maytans
vetz oblit mey,
qu'ieu lau
vos e mercey.
|
La dulce ansia
que me da el amor a menudo,
mujer, me hace decir
de vos muchos versos agradables.
Pensando contemplo
vuestro cuerpo amado y gentil,
el cual deseo
mas no hago evidente.
Y aunque me desencamino
por vos, no reniego de vos,
que siempre os suplico
con amor fiel.
Señora en quien la belleza brilla,
muchas veces me olvido de mí,
cuando os alabo y os pido.
|
2.1.4. Lírica tradicional castellana
El villancico es la forma más
representativa de la lírica castellana de este período. Otras manifestaciones
son la canción de boda, de siega, de romería, de serranas, etc.
Tomemos oy gasallado,
que manana viene la muerte,
bebamos, comamos huerte,
vamonos para el ganado,
no perderemos bocado,
que comiendo nos iremos,
que mañana ayunaremos.
que manana viene la muerte,
bebamos, comamos huerte,
vamonos para el ganado,
no perderemos bocado,
que comiendo nos iremos,
que mañana ayunaremos.
2.2.
EL MESTER DE JUGLARIA. LA ÉPICA MEDIEVAL
El
mester de juglaría (el arte u oficio propio de los juglares) fue una pieza
fundamental en el desarrollo de la lengua y literatura del momento.
Los cantares de gesta son poemas, cantados
por los juglares, que exaltan las hazañas de los héroes del pasado y son la
manifestación más importante de la épica medieval en la literatura española.
Estos poemas no reflejan la verdad histórica sino que tienen como finalidad la
propaganda y la ejemplificación de un modelo de comportamiento: el del
caballero, puesto que de lo que se trata es de enaltecer los valores
caballerescos, como la fidelidad a la monarquía, la defensa de la religión,
etc.
Dentro
de la épica medieval española, hay que destacar el Cantar de mio Cid que vamos a tratar a continuación.
El cantar de mio Cid
a)
Estructura y contenido. En
este poema se narra una parte de la vida de Rodrigo Díaz de Vivar, un caballero
de la corte de Castilla conocido como el Cid Campeador. El poema gira en torno
a tres episodios:
1.
El rey Alfonso VI condena al Cid al
destierro, tras acusarlo de haberse quedado con los tributos cobrados al rey moro
de Sevilla.
2.
El Cid sale de Castilla y, poco a poco, va
recobrando el favor del rey. Finalmente, conquista Valencia.
3.
Las hijas del Cid se casan con los infantes
de Carrión, pero estos las humillas y el Cid tiene que intervenir para recobrar
el honor. Al final, las hijas se casan con los príncipes de Navarra y Aragón.
b)
Métrica y estilo. El
poema está compuesto de versos de medida variable, divididos por una pausa
interna. Estos versos se organizan en tiradas de versos de longitud variada y
con rima asonante. Con respecto a algunas de las características estilísticas
del poema cabe destacar su realismo (incluido el reflejo de la psicología de
los personajes) y la introducción del humor.
La noche pasada a Burgos llevaron una
real carta
con severas prevenciones y fuertemente sellada
mandando que a Mío Cid nadie le diese posada,
que si alguno se la da sepa lo que le esperaba:
sus haberes perdería, más los ojos de la cara,
y además se perdería salvación de cuerpo y alma.
Gran dolor tienen en Burgos todas las gentes cristianas
de Mío Cid se escondían: no pueden decirle nada.
Se dirige Mío Cid adonde siempre paraba;
cuando a la puerta llegó se la encuentra bien cerrada.
Por miedo del rey Alfonso acordaron los de casa
que como el Cid no la rompa no se la abrirán por nada.
La gente de Mío Cid a grandes voces llamaba,
los de dentro no querían contestar una palabra.
Mío Cid picó el caballo, a la puerta se acercaba,
el pie sacó del estribo, y con él gran golpe daba,
pero no se abrió la puerta, que estaba muy bien cerrada.
La niña de nueve años muy cerca del Cid se para:
"Campeador que en bendita hora ceñiste la espada,
el rey lo ha vedado, anoche a Burgos llegó su carta,
con severas prevenciones y fuertemente sellada.
No nos atrevemos, Cid, a darte asilo por nada,
porque si no perderíamos los haberes y las casas,
perderíamos también los ojos de nuestras caras.
Cid, en el mal de nosotros vos no vais ganando nada.
Seguid y que os proteja Dios con sus virtudes santas."
Esto le dijo la niña y se volvió hacia su casa.
Bien claro ha visto Ruy Díaz que del rey no espere gracia.
De allí se aparta, por Burgos a buen paso atravesaba,
a Santa María llega, del caballo descabalga,
las rodillas hinca en tierra y de corazón rogaba.
Cuando acabó su oración el Cid otra vez cabalga,
de las murallas salió, el río Arlanzón cruzaba.
Junto a Burgos, esa villa, en el arenal posaba,
las tiendas mandó plantar y del caballo se baja.
Mío Cid el de Vivar que en buen hora ciñó espada
en un arenal posó, que nadie le abre su casa.
Pero en torno suyo hay guerreros que le acompañan.
Así acampó Mío Cid cual si anduviera en montaña.
Prohibido tiene el rey que en Burgos le vendan nada
de todas aquellas cosas que le sirvan de vianda.
No se atreven a venderle ni la ración más menguada.
con severas prevenciones y fuertemente sellada
mandando que a Mío Cid nadie le diese posada,
que si alguno se la da sepa lo que le esperaba:
sus haberes perdería, más los ojos de la cara,
y además se perdería salvación de cuerpo y alma.
Gran dolor tienen en Burgos todas las gentes cristianas
de Mío Cid se escondían: no pueden decirle nada.
Se dirige Mío Cid adonde siempre paraba;
cuando a la puerta llegó se la encuentra bien cerrada.
Por miedo del rey Alfonso acordaron los de casa
que como el Cid no la rompa no se la abrirán por nada.
La gente de Mío Cid a grandes voces llamaba,
los de dentro no querían contestar una palabra.
Mío Cid picó el caballo, a la puerta se acercaba,
el pie sacó del estribo, y con él gran golpe daba,
pero no se abrió la puerta, que estaba muy bien cerrada.
La niña de nueve años muy cerca del Cid se para:
"Campeador que en bendita hora ceñiste la espada,
el rey lo ha vedado, anoche a Burgos llegó su carta,
con severas prevenciones y fuertemente sellada.
No nos atrevemos, Cid, a darte asilo por nada,
porque si no perderíamos los haberes y las casas,
perderíamos también los ojos de nuestras caras.
Cid, en el mal de nosotros vos no vais ganando nada.
Seguid y que os proteja Dios con sus virtudes santas."
Esto le dijo la niña y se volvió hacia su casa.
Bien claro ha visto Ruy Díaz que del rey no espere gracia.
De allí se aparta, por Burgos a buen paso atravesaba,
a Santa María llega, del caballo descabalga,
las rodillas hinca en tierra y de corazón rogaba.
Cuando acabó su oración el Cid otra vez cabalga,
de las murallas salió, el río Arlanzón cruzaba.
Junto a Burgos, esa villa, en el arenal posaba,
las tiendas mandó plantar y del caballo se baja.
Mío Cid el de Vivar que en buen hora ciñó espada
en un arenal posó, que nadie le abre su casa.
Pero en torno suyo hay guerreros que le acompañan.
Así acampó Mío Cid cual si anduviera en montaña.
Prohibido tiene el rey que en Burgos le vendan nada
de todas aquellas cosas que le sirvan de vianda.
No se atreven a venderle ni la ración más menguada.
2.3.
EL MESTER DE CLERECÍA: GONZALO DE BERCEO Y
JUAN RUIZ, ARCIPRESTE DE HITA
Se
conoce con el nombre de mester de clerecía (propio de los clérigos) a un
conjunto de obras compuestas en los siglos XIII y XIV caracterizadas por su
estructura narrativa, por su intención didáctica y por el uso de la cuaderna
vía (estrofa de cuatro versos alejandrinos con rima consonante).
2.3.1.
GONZALO DE BERCEO
La
obra de Gonzalo de Berceo está dirigida a la divulgación de la doctrina y tiene
como finalidad la de estimular la devoción en el pueblo y captar donativos para
el monasterio.
Escribió
varias vidas de santos (también llamadas hagiografías), aunque su obra más
conocida y valorada es Los Milagros de
Nuestra Señora, que se compone de una introducción alegórica y veinticinco
milagros.
EL LADRÓN DEVOTO
Era un ladrón malo
que más quería hurtar
que ir a la iglesia ni a puentes alzar;
mal sabía las cosas de su
casa administrar,
vicios
tan malos no los podía dejar.
Si hacía otros males, eso no lo leemos; 5
sería malo condenarlo por lo que no sabemos,
más abandonemos esto que dicho vos a vemos,
si algo
hizo, perdónelo Cristo en quien creemos.
Mucha maldad tenía, también una bondad
que mucho le valió y le
pudo salvedad; 10
creía en la Gloriosa con fuerza y voluntad,
la
saludaba siempre junto a su Majestad.
Decía “Ave María” y más de la escritura,
y se inclinaba siempre delante su figura;
decía “Ave María” y más de la escritura, 15
tenía
su voluntad con esto más segura.
Como quien en mal anda en mal ha de caer,
le pillaron en hurto es ladrón a prender;
no tuvo argumento con qué se defender,
juzgaron
que lo fuesen en la horca a poner. 20
Lo llevó la justicia para la encrucijada
donde estaba la horca por el concejo alzada;
cerráronle los ojos con toca bien atada,
alzáronlo de tierra con la soga estirada.
Alzáronlo de tierra cuanto alzar quisieron, 25
cuantos cerca estaban por muerto lo tuvieron:
si hubieran sabido lo que luego supieron,
no le
hubiesen hecho eso que le hicieron.
La Madre Glorïosa, rápida en socorrer,
que suele a sus siervos sus penas resolver, 30
a este condenado lo quiso proteger,
se acordó del servicio que le solía hacer.
Metió bajo sus pies donde estaba colgado
sus manos preciosas, lo tuvo aliviado:
no se sintió por cosa alguna preocupado, 35
no
estuvo también, jamás mejor pagado.
2.3.2.
JUAN RUIZ, ARCIPRESTE DE HITA
La
única obra conocida de Juan Ruiz, Arcipreste de Hita es El libro del buen amor (siglo XIV) formado por un conjunto de
episodios en los que se narran las aventuras amorosas del protagonista.
Destaca el uso de la
ambigüedad en la obra, lo cual ha hecho que, incluso, no se sepa con certeza
cuál es su finalidad. Esta ambigüedad se muestra, por ejemplo, al juntar, por
un lado, el carácter moralizante y didáctico cuando nos muestra que hay que
alejarse del loco amor, pero, al mismo tiempo, incluye pasajes en los que
invita a gozar de los placeres de la vida.
Amaneciendo
el día del plazo señalado,
acudió,
valiente y esforzado, don Carnal.
de
gentes bien armadas muy bien acompañado;
Alejandro,
ante ellas, mostraría su agrado.
Puso
en las avanzadas muchos buenos peones,
gallinas
y perdices, conejos y capones,
ánades
y lavancos y gordos ansarones;
allí
se ejercitaban, cerca de los tizones.
Traían
buenas lanzas de peón delantero,
espetos
muy cumplidos, de hierro y de madero,
escudábanse
todos con el gran tajadero;
en
perfecta comida, ellos vienen primero.
Detrás
de los citados, están los ballesteros,
los
patos, las cecinas, costillas de carneros,
piernas
de puerco fresco, los jamones enteros;
detrás
de todos éstos vienen los caballeros.
Las
tajadas de vaca; lechones y cabritos
que
por allí saltaban y daban grandes gritos.
Luego,
los escuderos: muchos quesuelos fritos
que
dan con las espuelas a los vinos bien tintos.
Seguía
una mesnada nutrida de infanzones:
numerosos
faisanes, los lozanos pavones
ricamente
adornados, enhiestos sus pendones,
con
sus armas extrañas y fuertes guarniciones.
Eran
muy bien labradas, templadas y muy finas.
Ollas
de puro cobre traen por capellinas;
por adargas, calderas, sartenes y
cocinas.
¡Campamento tan rico no tienen las
sardinas!
2.4.
LA PROSA CASTELLANA HASTA EL SIGLO XV
Las
primeras manifestaciones de la prosa en castellano pertenecen al ámbito de la literatura
didáctica. En este epígrafe hay que destacar a Alfonso X el Sabio y Don Juan
Manuel.
2.4.1. ALFONSO
X, EL SABIO
Fue
el gran impulsor de la prosa castellana. De entre sus obras destacan las Siete Partidas (una de las obras
jurídicas más importante de la Edad Media), la Grande e General Estoria o
la Primera crónica general (estas
dos, obras de temática histórica).
La
importancia histórica y lingüística de Alfonso X es que preparó el castellano
para convertirlo en lengua de cultura.
2.4.2. DON
JUAN MANUEL
Su obra
más célebre es El Conde Lucanor en
donde se utiliza el ejemplo como instrumento de enseñanza.
El
libro consta de 51 ejemplos, cada uno de los cuales, tiene una estructura
uniforme: El conde Lucanor propone un problema a su consejero (Patronio) y este
le responde con un relato del que se puede extraer una enseñanza.
Lo que sucedió a una mujer que se
llamaba doña Truhana
Otra vez estaba hablando el Conde Lucanor con
Patronio de esta manera:
-Patronio, un hombre me ha propuesto una cosa y
también me ha dicho la forma de conseguirla. Os aseguro que tiene tantas
ventajas que, si con la ayuda de Dios pudiera salir bien, me sería de gran
utilidad y provecho, pues los beneficios se ligan unos con otros, de tal
forma que al final serán muy grandes.
Y entonces le contó a Patronio cuanto él sabía. Al
oírlo Patronio, contestó al conde:
-Señor Conde Lucanor, siempre oí decir que el
prudente se atiene a las realidades y desdeña las fantasías, pues muchas
veces a quienes viven de ellas les suele ocurrir lo que a doña Truhana.
El conde le preguntó lo que le había pasado a
esta.
-Señor conde -dijo Patronio-, había una mujer que
se llamaba doña Truhana, que era más pobre que rica, la cual, yendo un día al
mercado, llevaba una olla de miel en la cabeza. Mientras iba por el camino,
empezó a pensar que vendería la miel y que, con lo que le diesen, compraría una
partida de huevos, de los cuales nacerían gallinas, y que luego, con el
dinero que le diesen por las gallinas, compraría ovejas, y así fue comprando
y vendiendo, siempre con ganancias, hasta que se vio más rica que ninguna de
sus vecinas.
»Luego pensó que, siendo tan rica, podría casar
bien a sus hijos e hijas, y que iría acompañada por la calle de yernos y
nueras y, pensó también que todos comentarían su buena suerte pues había
llegado a tener tantos bienes aunque había nacido muy pobre.
Así, pensando en esto, comenzó a reír con mucha
alegría por su buena suerte y, riendo, riendo, se dio una palmada en la
frente, la olla cayó al suelo y se rompió en mil pedazos. Doña Truhana,
cuando vio la olla rota y la miel esparcida por el suelo, empezó a llorar y a
lamentarse muy amargamente porque había perdido todas las riquezas que
esperaba obtener de la olla si no se hubiera roto. Así, porque puso toda su
confianza en fantasías, no pudo hacer nada de lo que esperaba y deseaba
tanto.
Vos, señor conde, si queréis que lo que os dicen y
lo que pensáis sean realidad algún día, procurad siempre que se trate de
cosas razonables y no fantasías o imaginaciones dudosas y vanas. Y cuando
quisiereis iniciar algún negocio, no arriesguéis algo muy vuestro, cuya
pérdida os pueda ocasionar dolor, por conseguir un provecho basado tan sólo
en la imaginación.
Al conde le agradó mucho esto que le contó
Patronio, actuó de acuerdo con la historia y, así, le fue muy bien.
Y como a don Juan le gustó este cuento, lo hizo
escribir en este libro y compuso estos versos:
|
|||||||||||||
PREGUNTAS
DEL TEMA
1. Explica
las características generales de la literatura medieval.
2. Di
todo lo que sepas de:
a) La
lírica arábigo-andaluza.
b) La
lírica gallego- portuguesa.
c) La
lírica catalano-provenzal.
d) La
lírica tradicional.
3. ¿Qué
son los cantares de gesta?¿Qué finalidad tienen?
4. Di
todo lo que sepas sobre el contenido, métrica y estilo del Cantar de mio Cid.
5. ¿Qué
es el Mester de Clerecía?
6. De
Gonzalo de Berceo, di cuál es la finalidad de su obra y el título de su obra
más conocida.
7. ¿Qué
es lo que más destaca de la obra del Arcipreste de Hita? ¿Dónde se muestra, por
ejemplo, esta característica?
8. ¿Cuál
es el mayor mérito de Alfonso X el Sabio? Cita tres obras suyas.
9. ¿Cómo
se llama la principal obra de Don Juan Manuel? Di todo lo que sepas de ella.
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